¿Qué es una mascarilla de tela?
La moda de las mascarillas de tela proviene directamente de los rituales de belleza coreanos. Estas mascarillas se recortan con la forma del rostro o de una parte del mismo para que, al aplicarlas, se amolden a sus contornos como una segunda piel. Están compuestas por fibras ultrafinas, en su mayoría naturales, como el bambú, el algodón ecológico, el Lyocell® (derivado de la madera), la viscosa, etc. Tan suaves como la seda, son perfectas para todo tipo de pieles, incluso las más sensibles. Sirven de soporte para la impregnación de productos cosméticos, que absorben. El principio consiste en introducir sustancias activas en la piel por saturación una vez colocada en el rostro y hacer llegar los beneficios de dichos activos a la piel. Si la mascarilla no está preimpregnada, se puede lavar con agua y jabón y reutilizar varias veces, dependiendo del material del que esté hecha.
¿Es lo mismo que una mascarilla humedecida? ¿Que una mascarilla impregnada? Si no es así, explica la diferencia.
Una mascarilla impregnada es, sencillamente, una mascarilla de tela empapada con la dosis adecuada de loción o sérum que contiene diferentes tipos de principios activos para satisfacer cualquier tipo de necesidad. Suele presentarse en un envase individual y es de un solo uso, por lo que no se puede lavar ni reutilizar. ¡La cantidad de sérum de tratamiento semanal en una sola aplicación!
¿Cuáles son los diferentes beneficios de una mascarilla de tela para la piel del rostro?
Los beneficios de una mascarilla de tela son múltiples y dependen de la loción o el sérum que contenga la fórmula de la mascarilla: hidratación, firmeza, luminosidad, oxigenación, desintoxicación, efecto revitalizante, etc. ¡Solo tienes que elegir según tus preferencias y las necesidades de tu piel!
