LA OPINIÓN DEL EXPERTO
El agua micelar es un producto de limpieza muy apreciado por su capacidad para desmaquillar, purificar y calmar la piel en un solo paso. Este producto debe su eficacia a las micelas, unas minúsculas partículas tensioactivas que, gracias a su estructura única, capturan y eliminan las impurezas, el maquillaje y el exceso de sebo.
Las micelas tienen una parte hidrófila (que atrae el agua) y otra lipófila (que atrae las grasas), lo que les permite limpiar la piel en profundidad respetando su equilibrio natural, sin dañar la barrera cutánea.
El agua micelar es ideal para todo tipo de pieles, incluidas las más sensibles, ya que no requiere frotar en exceso. Basta con aplicar el producto en un disco de algodón y pasarlo suavemente por el rostro, los ojos y el cuello. No es necesario aclararlo, lo que lo hace especialmente práctico para un desmaquillado rápido y eficaz, sin comprometer el confort de la piel.
Para una limpieza aún más completa, se puede utilizar el agua micelar como primer paso, seguido de un gel limpiador adecuado para tu tipo de piel. Este método permite eliminar todas las impurezas de la piel, al tiempo que preserva su integridad e hidratación. Este gesto sencillo y suave ayuda a mantener la piel limpia, fresca y preparada para recibir los tratamientos de día o de noche.
Jennyfer Aiach Brami, doctora en Farmacia